El aroma del mundo

“Tiempo/ la mitad con prisa/ la otra mitad con sueño”. Charlie.

You see the flowers

You listen to the bamboo

And your heart will be at peace.

Your problems will be cleared away.

The ground burns

Fragrant music

You will have…

Mira las flores

Escucha el bambú

Y tu corazón estará en paz.

Tus problemas desaparecerán.

El suelo arde

Música fragante

Tú tendrás…

Poema chino antiguo

Hola amiga/o, ¿cómo estás? Yo aquí, escribiendo una vez más, porque escribir es un acto creativo sanador y de expansión de la consciencia. Como dijera el terapeuta español Francisco Peñarrubia: “Cualquier reflexión sobre el proceso de escribir, de pintar, de filmar, me interesa, especialmente porque he llegado a la conclusión de que la terapia convencional tiene un límite a partir del cual sólo cabe el desarrollo artístico como vía natural y orgánica de auto-conocimiento. Esa frontera en la que el paciente se convierte en buscador es para mí la garantía de la madurez”.

Membrillo (Cydonia oblonga)

Escribirnos, junto a los encuentros presenciales, nos otorga experiencias de intercambio más sensibles y necesarias que las estrechadas en otros rincones virtuales. Por este motivo, me gustaría dar más espacio a un vínculo más humano y enriquecedor: el correo electrónico.

El punto de partida será este Diario, desde el cual estaré compartiendo -como siempre-, contenidos que considero valiosos en los tiempos que corren, y desde aquí te invito a escribirme cuando gustes.

Acaso me respondas: “Pero Eleo, estoy a las corridas, no tengo un momento para sentarme a escribir, y cuando estoy tranquila/o, me duermo”. Es el mismo panorama que inspiró al rapero español Charlie para una de sus canciones (¡les recomiendo mucho sus letras!):

“Tiempo,

la mitad con prisa,

la otra mitad con sueño”.

Frente a esta realidad que llevamos a cuestas como un caracol su casa (pero con menos maestría y soltura), te propongo lo que el filósofo Byung-Chul Han ha escrito en su libro El aroma del tiempo: “Sólo hace falta observar atentamente al Ser para darse cuenta de que todas las cosas están entrelazadas, que hasta la más diminuta se comunica con una totalidad. Pero la época de las prisas no tiene tiempo para profundizar en la percepción. Sólo en las profundidades del Ser se abre un espacio en el que todas las cosas se aproximan y se comunican las unas con las otras. Esta cordialidad del Ser permite sentir el aroma del mundo”.

Hablando de aromas, por estas latitudes argentinas ya se huele el festín de las flores. Desde los tilos hasta los jazmines, ¡qué alimento para el espíritu la danza de los colibríes! Si te gustaría acompañar esos aromas con bellas lecturas, te invito a formar parte del Club de Lecturas Naturalistas. Son encuentros abiertos a todo público y me encantaría que puedas participar. Si estás en un momento en el cual precisas conectar con el arte y la naturaleza para dar equilibrio a tu alma, esta es una buena oportunidad.

Música para acompañar la lectura:

Stinson, Reed Mathis

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