Solsticio, del latín solstitium: sol que permanece quieto o quietud de un astro

Qué es la vida sino una breve salpicadura, un momento en el tiempo, una mínima oportunidad de pasar y no hacer daño.

El Pino Paraná (Araucaria angustifolia) es una conífera nativa del noreste de Argentina y sur de Brasil. Los lugareños andan diciendo que tiene miedo, porque está considerada en peligro crítico de extinción. El hogar del Coludito de los Pinos, el alimento del Urú y la medicina de los Guaraníes, tiene miedo. Como tantas otras especies del país, heroica y necesaria (emblema de la selva paranaense), sufre el desmonte y las actividades humanas en savia viva.

Pino Paraná (Araucaria angustifolia). Foto: Unnemedios

Cuando estudiamos la naturaleza, descubrimos que todos los pequeños hilos que nos constituyen están entrelazados de manera tal que si uno se corta, el resto no prospera. Es imposible escapar, aún así, hay quienes les interesa más la renta instantánea que el oxígeno. No tienen el miedo a morir de la Araucaria.

Qué es la vida sino una breve salpicadura, un momento en el tiempo, una mínima oportunidad de pasar y no hacer daño.

Coludito de los Pinos (Leptasthenura setaria). Foto: Martjan Lammertink

Ruben Molins, escribió: «En el amanecer de la humanidad, cuando la vida dependía de conseguir frutos para recolectar y animales para cazar, aprendimos a movernos de un lado a otro buscando lo necesario para subsistir. Con la experiencia y después de miles de años, nos dimos cuenta que había que caminar lo justo, porque el esfuerzo podía acabar con nuestra vida. Y que no había que cazar más de lo necesario, porque no se podía guardar el excedente, y podíamos comprometer la cacería del año siguiente si matábamos más animales de los que necesitábamos.

Los seres humanos comenzamos a comprender que había ritmos en la Naturaleza y que, si esa música era respetada y danzada, conformaríamos una hebra más de ese tejido sagrado y armónico que era la Vida y estaríamos conectados para siempre a la abundancia.»

Podría ser que los nombres de todo cuanto existe no tengan nada para decirme, o podría ser que sí. Es muy difícil para mí apartarme de las palabras, porque crecí junto a una biblioteca, como el Coludito de los Pinos a la Araucaria. 

Hoy me crucé varias veces con la palabra “solsticio”. Se me ocurre que el Pino Paraná también permanece quieto e ilumina. Es el solsticio del litoral.

Música para acompañar la lectura:

Tristeza, Chango Spasiuk

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